Por un lado, los optimistas mantienen sus objetivos de precios alcistas, con metas de entre 120.000 y 126.000 dólares para Bitcoin, aunque reconocen que la reciente caída podría retrasar la consecución de estos hitos. Un analista de Santiment sugirió que el miedo generalizado, o “el FUD de la multitud”, es históricamente una de las mejores señales para comprar Bitcoin, insinuando que la corrección podría ser una oportunidad. En el lado opuesto, hay voces de cautela.
Un analista que predijo correctamente la caída advirtió que si Bitcoin no logra superar la resistencia de los máximos históricos en torno a los 126.000 dólares, podría producirse una corrección mucho más profunda que decretaría el “fin del mercado alcista”. El conocido crítico de Bitcoin, Peter Schiff, fue aún más pesimista, afirmando que el precio podría caer hasta los 75.000 dólares y que la situación de Ethereum “se ve aún peor”. Esta divergencia de opiniones refleja la encrucijada en la que se encuentra el mercado: recuperándose de un golpe severo pero con fundamentos a largo plazo que muchos, como los gemelos Winklevoss con su predicción de 1 millón de dólares, todavía consideran sólidos.













