Su valor, impulsado más por tendencias virales en redes sociales y el fervor comunitario que por fundamentos financieros, representa tanto una oportunidad de altas ganancias como un riesgo significativo. Surgidas como bromas en internet, las memecoins como Dogecoin y Shiba Inu han evolucionado hasta convertirse en activos con miles de millones de dólares en capitalización de mercado. Su éxito depende en gran medida de la actividad en plataformas como X (antes Twitter) y Reddit, donde la influencia de figuras públicas como Elon Musk puede provocar aumentos de precios de dos dígitos con un solo tuit. Más recientemente, el fenómeno se ha extendido a la política, con la creación de tokens como $TRUMP, que capitalizan el fervor en torno a figuras políticas. Un informe de Bitso revela que esta tendencia ha llegado a Latinoamérica, donde monedas como ‘Pepe’ y ‘Popcat’ ya forman parte de los portafolios de inversionistas en Colombia.
Sin embargo, los analistas advierten sobre su naturaleza especulativa.
Un artículo señala que los exchanges descentralizados (DEX) en la red Solana dominan el volumen de negociación gracias a las memecoins, pero carecen de la profundidad de liquidez necesaria para un crecimiento sostenible. Se considera que estos activos son inversiones de corto plazo, cuyo valor puede cambiar drásticamente en horas, en contraste con activos como Bitcoin, que, aunque volátiles, han mostrado un crecimiento más estable a largo plazo.













