El precio logró superar la barrera de los 114.000 dólares y se estabilizó cerca de los 115.000 dólares.

Según los analistas, esta recuperación no afectó el potencial a largo plazo del activo, aunque podría retrasar la llegada a un nuevo máximo histórico por semanas o meses. Un indicador técnico clave que reforzó el optimismo fue que el precio de Bitcoin volvió a subir por encima del “precio realizado por los holders a corto plazo”, una métrica que a menudo sugiere la continuación de una tendencia alcista. A pesar de la recuperación, el volumen de negociación se mantuvo bajo, lo que indica cierta cautela entre los inversionistas. Los mercados de derivados también mostraron señales mixtas: mientras los futuros se contrajeron, las opciones se mantuvieron pesimistas. Los analistas ahora observan de cerca los niveles de soporte y resistencia, con objetivos alcistas que se mantienen en torno a los 120.000 y 125.000 dólares, aunque la incertidumbre a corto plazo persiste.