Las renovadas tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, catalizadas por las amenazas arancelarias del presidente Donald Trump, actuaron como el principal detonante de la volatilidad en los mercados financieros globales. La incertidumbre geopolítica afectó tanto a los activos de riesgo como a los de refugio. El anuncio de Trump sobre la posible imposición de aranceles del 100 % sobre importaciones chinas y controles a la exportación de software crítico a partir del 1 de noviembre fue el catalizador que sacudió la confianza de los inversionistas. Esta escalada en la disputa comercial generó una inmediata aversión al riesgo, lo que se tradujo en dos movimientos de mercado paralelos.
Por un lado, se produjo una “huida hacia activos refugio”, impulsando los precios del oro y la plata a máximos históricos. Por otro lado, desencadenó una venta masiva en el mercado de criptomonedas, que ya se encontraba en una posición vulnerable debido al alto apalancamiento. Varios analistas y miembros de la comunidad debatieron si la caída de bitcoin fue una consecuencia directa de las noticias o si estas simplemente “prendieron la llama” de un sistema ya saturado. Analistas como Ted Pillows señalaron que el mercado de bitcoin se movería en un rango específico a la espera de un desenlace en las negociaciones entre Trump y Xi Jinping, sugiriendo que un potencial acuerdo podría ser beneficioso y estabilizar los precios.
Este episodio demostró la creciente correlación del mercado cripto con los eventos macroeconómicos y geopolíticos globales.
En resumenLa amenaza de una guerra comercial intensificada entre EE. UU. y China fue el principal catalizador de la reciente volatilidad del mercado, provocando una fuga hacia activos seguros como el oro y exacerbando la caída en el mercado de criptomonedas. Esto evidencia la creciente sensibilidad de los activos digitales a los acontecimientos geopolíticos mundiales.