Sus diferentes comportamientos reflejan sus fundamentos particulares, la estructura de su mercado y las narrativas que los rodean. Ethereum (ETH) experimentó una drástica recuperación a medida que los temores del mercado se disiparon. Los analistas sugieren que un retorno a los USD 4.500 podría ser su próximo objetivo, gracias a la estabilización de los mercados de derivados. Sin embargo, las señales son mixtas: Peter Schiff afirmó que Ethereum “se ve aún peor” que Bitcoin, y los fondos cotizados (ETF) basados en Ether profundizaron sus salidas de capital.

Por su parte, XRP sufrió una caída excepcionalmente violenta, desplomándose más del 50 % en lo que se describió como una “vela violenta”.

Este movimiento fue atribuido al “alta apalancamiento y liquidez escasa” en su mercado.

A pesar de esta volatilidad, la especulación en torno a un posible ETF de XRP se ha intensificado, con los inversionistas alcistas esperando un rally de ruptura si se aprueba.

En contraste, BNB emergió como el activo más resiliente entre las principales criptomonedas.

Tras una breve caída, se recuperó rápidamente con un alza del 10 %, desafiando la tendencia general del mercado.

Los expertos atribuyen esta fortaleza a la utilidad de su cadena de bloques (BNB Chain), aunque advierten sobre posibles vientos en contra regulatorios. Estos diferentes caminos demuestran que, aunque las altcoins a menudo siguen la tendencia de Bitcoin, factores individuales como la utilidad, las noticias regulatorias y la dinámica específica del mercado son cada vez más importantes para su desempeño.