Esta caída por debajo del soporte de USD 120.000 fue vista como un evento crítico, ya que los constantes retrocesos llevaron a los operadores a considerar objetivos de precios mucho más bajos. La presión vendedora se intensificó en un contexto de datos bajistas y una liquidación de apalancamiento, lo que sugiere una fase de consolidación y prueba de nuevos niveles de valor. A pesar de la caída, algunos analistas mantienen una perspectiva optimista a largo plazo, sugiriendo que esta consolidación podría preparar el terreno para un eventual rally hacia los USD 150.000 en el cuarto trimestre.

Sin embargo, la fragilidad a corto plazo es una preocupación, como lo señalan informes de Glassnode. El precio del Bitcoin también se vio afectado por el contexto macroeconómico global, con los mercados reaccionando a la incertidumbre política y a la espera de señales por parte de la Reserva Federal de EE.

UU.

La criptomoneda cotizó a la baja, con un descenso del 0,79% hasta los US$121.932,8 en los mercados de preapertura, reflejando la cautela generalizada entre los inversionistas.