Kiyosaki ha sido un defensor constante del bitcoin, al que considera un camino hacia la libertad financiera, destacando su fortaleza junto a la del oro y la plata. Este respaldo se produce en un contexto en el que tanto los metales preciosos como las criptomonedas han alcanzado valoraciones significativas, atrayendo a inversionistas que buscan protegerse de la inflación y la inestabilidad económica. La crítica de Kiyosaki no es aislada, sino que refleja un cambio de paradigma en la mentalidad de muchos inversionistas que ahora priorizan la resiliencia y la diversificación real fuera del sistema financiero convencional.