El optimismo en Estados Unidos fue impulsado por las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal y el optimismo en el sector tecnológico. El S&P 500 ganó un 0,58% y el Nasdaq Composite avanzó un 1,12%, demostrando la resiliencia del mercado estadounidense frente a la incertidumbre global.
Este desempeño positivo se atribuye en gran medida a las persistentes apuestas de que la Fed implementará más recortes en las tasas de interés antes de fin de año, una idea reforzada por las actas de su última reunión. El optimismo sobre la inteligencia artificial también fue un motor clave, impulsando las acciones de fabricación de chips y empresas tecnológicas relacionadas. En contraste, las bolsas europeas abrieron sin un rumbo fijo, afectadas por la situación política en Francia y el desplome de las acciones de Puig tras un recorte en su valoración por parte de JP Morgan. Los mercados asiáticos tuvieron un comportamiento mayoritariamente positivo, con el Nikkei de Tokio cerrando en récord con una subida del 1,77%, aunque Hong Kong quedó rezagado. Los mercados también reaccionaron a eventos geopolíticos, como el principio de acuerdo para un plan de paz en Gaza entre Israel y Hamás, que inicialmente estabilizó los precios del petróleo, aunque luego cayeron ante la posibilidad de una tregua. La atención de los inversionistas ahora se centra en el próximo discurso del presidente de la Fed, Jerome Powell, para obtener más pistas sobre el futuro de la política monetaria.












