Analistas como Alejandro Guerrero, de Credicorp Capital, proyectaron que la tasa de cambio podría continuar su ascenso hasta los $3.920 si persistían las condiciones externas favorables.

En el ámbito local, el economista Juan Diego Lobo advirtió que el peso colombiano se encuentra sobrevalorado, lo que podría generar una tendencia alcista del dólar hacia finales de año, con una posible oscilación entre $3.900 y $4.100. A esta presión externa se sumó el contexto del cierre parcial del gobierno federal en Estados Unidos, que, aunque de corta duración, generó cautela en los mercados. La volatilidad diaria, aunque inferior a la media anual, demostró que el comportamiento del peso sigue siendo estable pero susceptible a los movimientos de la Reserva Federal y los datos de inflación tanto en EE.

UU. como en Colombia.