El metal precioso ha registrado un aumento superior al 50 % en lo que va del año, encaminándose a su mejor desempeño anual desde 1979.

Varios factores han contribuido a esta escalada.

Analistas señalan que el cierre del gobierno de EE. UU., combinado con un debilitamiento de otros refugios tradicionales como el dólar y los bonos del Tesoro estadounidense, ha canalizado capital hacia el oro.

Las expectativas de recortes de tasas de interés por parte de la Reserva Federal también han jugado un papel crucial, al igual que la agitación política en Europa, particularmente en Francia. La demanda ha sido robusta tanto por parte de inversores privados como de bancos centrales; el Banco Popular de China, por ejemplo, continuó su racha de compras por undécimo mes consecutivo. Este nuevo máximo histórico ha generado oportunidades de inversión en mercados locales como el colombiano, donde los inversores pueden acceder a ETFs que replican el comportamiento del oro o a acciones de empresas mineras como Mineros, a través del Mercado Global Colombiano. El analista financiero Bob Czeschin sugiere que los nuevos máximos simultáneos del oro y Bitcoin contienen un “mensaje oculto”, indicando que “podríamos estar volviendo a los años 70”, una era de alta inflación y desconfianza en las políticas monetarias tradicionales.