Este comportamiento responde a una combinación de factores locales, como la inflación, y a un complejo panorama internacional que incluye la política monetaria de Estados Unidos y la debilidad de otras divisas globales.
Durante las jornadas analizadas, el dólar en Colombia exhibió movimientos erráticos.
El 7 de octubre cerró con un alza de $14,36, alcanzando un promedio de $3.867,55, mientras que al día siguiente continuó su ascenso para cerrar en $3.895. Sin embargo, en la apertura del 8 de octubre, la divisa mostró una tendencia a la baja, cotizando en $3.860. Esta fluctuación subraya la sensibilidad del mercado a los datos económicos.
A nivel local, el dato de inflación de septiembre, que se ubicó en 5,18 %, confirmó una tendencia alcista que presiona al Banco de la República a mantener una postura monetaria restrictiva, lo que favorece al peso colombiano por el diferencial de tasas con EE.
UU.
No obstante, analistas como el economista Juan Diego Lobo advierten que el peso colombiano está sobrevalorado y proyecta que el dólar podría oscilar “entre $3.900 y $4.100 antes de finalizar el año”, debido a la fragilidad fiscal del país.
Por su parte, Paula Chaves, analista de HFM, considera que existe la posibilidad de “un rebote técnico hacia los $4.000 dentro de un mes”. En el frente internacional, la incertidumbre generada por el cierre del gobierno estadounidense y la expectativa sobre las actas de la Reserva Federal (FED) son factores determinantes. Rodrigo Lama, de Global66, aunque mantiene una perspectiva bajista global para el dólar, señaló que el cierre gubernamental limita la disponibilidad de datos económicos clave, afectando la visibilidad sobre los próximos movimientos de la FED.













