Las principales bolsas europeas experimentaron jornadas de volatilidad, influenciadas por la publicación de datos de inflación en la eurozona y las crecientes tensiones en los mercados de deuda soberana. Estos factores generaron un debate sobre la futura política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) y afectaron el sentimiento de los inversores en todo el continente. Los mercados reaccionaron con caídas iniciales tras conocerse que la inflación en la zona euro subió al 2,1 % interanual en agosto, una décima por encima del mes previo. Este repunte, atribuido en parte a efectos base en los precios de la energía, generó preocupación. En este contexto, Isabel Schnabel, miembro del comité ejecutivo del BCE, afirmó que "no ve motivos para retomar las bajadas de tipos", lo que enfrió las expectativas de una política monetaria más laxa. Otro foco de tensión fue el incremento en la rentabilidad de los bonos, especialmente los de largo plazo. En Reino Unido y Japón, los rendimientos de los bonos a 30 años alcanzaron niveles récord, reflejando la inquietud por el aumento del tamaño de la deuda en algunas de las principales economías.
A pesar de las caídas iniciales, algunas plazas como París, Fráncfort, Milán y Londres lograron rebotar, mientras que Madrid mostró una recuperación más tímida. Los inversores también estuvieron atentos a la publicación de los datos de PMI de servicios de la zona euro, que se situaron ligeramente por debajo de las estimaciones, y a la comparecencia de la presidenta del BCE, Christine Lagarde.
En resumenLos mercados europeos se vieron presionados por el alza de la inflación en la eurozona y el aumento en la rentabilidad de los bonos soberanos. Las declaraciones de miembros del BCE sugiriendo una postura monetaria menos flexible y los datos macroeconómicos mixtos contribuyeron a la volatilidad de los principales índices.