El objetivo final es mapear un tercio del cielo para 2030.

Sus instrumentos de alta tecnología, el VIS (instrumento visible) y el NISP (espectrómetro de infrarrojo cercano), son fundamentales para analizar la forma, distribución y distancia de las galaxias, permitiendo a los científicos estudiar la red cósmica de materia ordinaria y oscura. Un aspecto innovador de la misión es la colaboración entre inteligencia artificial y ciencia ciudadana; el algoritmo de IA “Zoobot” y más de 9900 voluntarios han ayudado a clasificar un catálogo inicial de 380.000 galaxias. Uno de los hitos más destacados es la detección de 500 lentes gravitacionales fuertes, un fenómeno que distorsiona la luz de galaxias lejanas y es clave para estudiar la materia oscura. Se espera que Euclid detecte hasta 100.000 de estos sistemas, un aumento de cien veces respecto a los conocidos actualmente. A medida que la misión continúe, los datos de Euclid serán cruciales para responder preguntas fundamentales sobre la energía oscura y la expansión acelerada del universo.