Esta herramienta es fundamental para predecir la respuesta del continente al cambio climático y revela que es más vulnerable de lo que se pensaba. Bedmap3 es el resultado de compilar más de seis décadas de datos de diversas fuentes, duplicando la cantidad de información de versiones anteriores y presentándola en una cuadrícula de alta resolución de 500 metros. Uno de los hallazgos clave fue la reubicación del punto con la capa de hielo más gruesa, ahora localizada en un cañón en la Tierra de Wilkes con 4.757 metros de profundidad. El Dr. Hamish Pritchard, autor principal del estudio, explicó la importancia de la topografía subglacial con una analogía: “Imaginemos verter jarabe sobre un pastel de roca: todas las irregularidades del terreno determinarán hacia dónde se moverá y a qué velocidad”. De manera similar, el lecho rocoso antártico controla el flujo del hielo hacia el océano. El mapa revela que una gran parte de la capa de hielo se asienta sobre un lecho rocoso por debajo del nivel del mar, lo que la hace extremadamente susceptible a la intrusión de aguas oceánicas cálidas, un fenómeno que podría acelerar drásticamente la pérdida de hielo. Según los cálculos del estudio, si toda la capa de hielo se derritiera, el nivel del mar podría elevarse hasta 58 metros.

Peter Fretwell, coautor del estudio, advirtió que Bedmap3 muestra un continente más vulnerable de lo que se creía, lo que convierte a este mapa en una base crítica para desarrollar modelos climáticos más precisos.