Este fenómeno híbrido, que combina características de una supernova y una kilonova, podría revelar una nueva forma de nacimiento para las estrellas de neutrones. El evento comenzó el 18 de agosto de 2025, cuando los detectores de ondas gravitacionales LIGO y Virgo registraron la señal S250818k, compatible con la fusión de dos objetos compactos, uno de los cuales tenía una masa inusualmente baja. Horas después, el proyecto Zwicky Transient Facility (ZTF) detectó en la misma región una fuente de luz roja de corta duración, AT2025ulz, consistente con una kilonova, evento que se produce por la fusión de estrellas de neutrones y es una fuente principal de elementos pesados como el oro. Sin embargo, después de tres días, el comportamiento del objeto cambió drásticamente: su luz se volvió más azul y su espectro se asemejó al de una supernova. Para explicar esta extraña transición, los científicos proponen el modelo de la superkilonova: una estrella masiva colapsa en una supernova, pero su núcleo, bajo condiciones extremas, se fragmenta en dos estrellas de neutrones más ligeras de lo normal. Estas se fusionan casi instantáneamente, generando la señal de kilonova dentro de la explosión de supernova en expansión. Este escenario explicaría tanto la baja masa detectada por las ondas gravitacionales como la firma lumínica híbrida.

Este descubrimiento, si se confirma, no solo identificaría una nueva clase de evento cósmico, sino que también obligaría a revisar los modelos actuales sobre cómo se forman las estrellas de neutrones.