Este avance promete superar limitaciones clave de los tratamientos oncológicos actuales, como los altos costos y la baja efectividad contra tumores sólidos.

El estudio, publicado en la revista Advanced Materials, presenta una matriz nanométrica de sílice que induce una morfología en forma de Z en las células dendríticas. Este cambio estructural aumenta significativamente el área de contacto superficial de las células, lo que permite una transmisión más eficiente de señales biofísicas. El mecanismo clave es la activación de la quinasa de adhesión focal (FAK), una proteína que estimula mecánicamente las células, potenciando su maduración y su capacidad para activar los linfocitos T, los cuales son responsables de atacar los tumores.

Esta tecnología representa una mejora sustancial frente a la terapia convencional con células dendríticas, que es un proceso laborioso, costoso y con resultados clínicos inconsistentes.

A diferencia de la terapia CAR-T, cuyo costo es prohibitivo y su eficacia contra tumores sólidos es limitada, los nanozigzags reducen el tiempo de cultivo celular y los costos de producción. En modelos animales, la tecnología no solo inhibió el crecimiento tumoral, sino que también prolongó la memoria inmunológica, fortaleciendo la durabilidad de la respuesta antitumoral. El equipo, liderado por el profesor Yung Kin-lam, planea acelerar los ensayos clínicos y explora su aplicación en enfermedades autoinmunes como el lupus y la esclerosis múltiple, utilizando señales biofísicas más seguras que los métodos químicos.