Este hallazgo representa una solución de bajo costo, sostenible y accesible para combatir la contaminación por metales pesados, uno de los problemas de salud pública más graves a nivel mundial.

El plomo es un metal altamente tóxico que causa daños neurológicos y renales, especialmente en niños.

La contaminación del agua por este metal, a menudo proveniente de tuberías antiguas o desechos industriales, requiere soluciones de filtración que suelen ser costosas o de difícil implementación en comunidades vulnerables. La investigación revela que la clave de la eficacia del café reside en su estructura. Los posos de café poseen una superficie altamente porosa y rica en compuestos orgánicos que actúan como una “esponja química”. Estas propiedades permiten que el material atrape y retenga los iones de plomo disueltos en el agua mediante un proceso conocido como adsorción.

Lo más prometedor del descubrimiento es su simplicidad y sostenibilidad.

Al ser el café uno de los productos más consumidos globalmente, se generan toneladas de residuos diariamente.

Reutilizar este material no solo desviaría desechos de los vertederos, sino que también proporcionaría una materia prima prácticamente gratuita para la purificación del agua.

Esta tecnología se alinea con los principios de la economía circular, transformando un residuo en un recurso valioso.

Aunque se necesitan más estudios para su aplicación a gran escala, el potencial para desarrollar filtros económicos y ecológicos es enorme, especialmente para regiones con recursos limitados.