Un equipo de astrónomos ha descubierto un exoplaneta del tamaño de Júpiter con una inusual forma de limón y una atmósfera compuesta principalmente de carbono. Este objeto, denominado PSR J2322-2650b, orbita un púlsar a una distancia extremadamente corta, un hallazgo que desafía las teorías actuales sobre la formación y evolución planetaria. El planeta se encuentra a unos dos mil años luz de la Tierra y completa una órbita alrededor de su estrella muerta, un púlsar que gira a gran velocidad, en tan solo ocho horas. La intensa gravedad del púlsar deforma al planeta de manera tan drástica que su diámetro ecuatorial es casi un 40 % mayor que su diámetro polar, dándole su característica apariencia oblonga.
Las observaciones realizadas con el Telescopio Espacial James Webb revelaron otra anomalía: su atmósfera.
En lugar de gases comunes como agua o metano, está dominada por helio y carbono molecular, una composición nunca antes vista en más de 150 planetas estudiados con este nivel de detalle. La ausencia casi total de oxígeno y nitrógeno, junto con temperaturas que superan los 2.000 grados Celsius en su lado más caliente, rompe con los modelos conocidos de química atmosférica.
Ante este enigma, los científicos barajan varias hipótesis.
Una de ellas es que PSR J2322-2650b no sea un planeta en el sentido tradicional, sino el remanente de una estrella que fue despojada de sus capas exteriores por el púlsar. Otra posibilidad es que se trate de una clase de objeto cósmico completamente nueva. Este descubrimiento obliga a la comunidad científica a reconsiderar los límites de lo que puede existir en el universo y cómo se forman los mundos en entornos tan extremos.
En resumenEl hallazgo del exoplaneta PSR J2322-2650b, con su forma de limón y su atmósfera de carbono, representa un profundo misterio para la astronomía. Su existencia en un entorno tan hostil pone en jaque los modelos de formación planetaria y podría ser el primer ejemplo de una nueva clase de objetos cósmicos.