El período de máxima formación estelar, conocido como el “Mediodía Cósmico”, ocurrió hace unos 10.000 millones de años. Desde entonces, la tasa de nacimiento de estrellas ha disminuido de forma constante. Este declive es una parte natural del ciclo de vida del universo y se debe principalmente al agotamiento del material necesario para la formación estelar: las nubes de gas frío y denso. En sus primeras etapas, el universo era rico en este gas, lo que alimentó un ritmo frenético de creación de estrellas. Con el paso de miles de millones de años, este gas ha sido consumido en la formación de estrellas o expulsado de las galaxias por eventos energéticos como explosiones de supernovas y la actividad de agujeros negros supermasivos.

A medida que el universo sigue expandiéndose y enfriándose, el gas restante se vuelve más difuso, lo que dificulta que colapse por gravedad para formar nuevas guarderías estelares.

Aunque la formación de estrellas no se ha detenido por completo y continuará durante miles de millones de años, la tendencia general es irreversible y apunta hacia un universo futuro mucho más oscuro, frío y tranquilo, dominado por estrellas viejas y tenues.