Su nombre, que significa “reptil de ensueño”, hace referencia a su extraordinario estado de conservación, que incluye tejidos delicados como cartílagos, algo muy inusual. Este fósil presenta una combinación única de rasgos craneales que desafía las clasificaciones tradicionales y aporta información clave sobre la evolución de estos depredadores.

Junto al mosasaurio, se descubrió una nueva especie de pliosaurio en Boyacá, *Boyacasaurus sumercei*, y el primer registro de un gran ictiosaurio del Albiano Superior en Suramérica, encontrado en Cundinamarca. Estos reptiles vivieron en un momento de transición ecológica crucial, y su estudio permite reconstruir cómo evolucionaron los ecosistemas marinos antes de su extinción.

Los análisis combinaron excavaciones tradicionales con tecnologías avanzadas como tomografías y modelado 3D, demostrando el valor del patrimonio paleontológico nacional.