El siguiente paso del proyecto consiste en probar dispositivos de autodisseminación, donde los propios insectos, al entrar en contacto con trampas inoculadas, transportan las esporas del hongo y las propagan entre sus congéneres, amplificando el efecto del biocontrolador.

Esta estrategia es fundamental porque los fresnos son árboles clave en numerosos ecosistemas urbanos y naturales, y su pérdida genera graves impactos ambientales y económicos.

El uso de hongos parásitos como control biológico representa una alternativa más específica y sostenible en comparación con los insecticidas químicos tradicionales, que pueden afectar a otras especies y contaminar el medio ambiente. Los científicos aclaran que, aunque estos hongos son letales para ciertos insectos, no representan ningún peligro para los humanos o animales grandes, a diferencia de las representaciones en la cultura popular como la serie 'The Last of Us'. Su aplicación está orientada exclusivamente al manejo ecológico de plagas para salvaguardar la salud de los bosques y cultivos.