Estudios y aplicaciones recientes demuestran su potencial para predecir eventos cardiovasculares, optimizar procesos administrativos y generar ahorros significativos en el gasto sanitario. Un ejemplo concreto de su impacto clínico fue presentado en el congreso EACVI 2025, donde una herramienta de IA demostró una mayor precisión que los métodos tradicionales para predecir el riesgo de infartos o muertes cardíacas en pacientes con angina. En el ámbito de la gestión, se estima que la adopción de IA podría generar un ahorro de entre el 5% y el 10% del gasto total en atención médica. Esto se debe a su capacidad para automatizar tareas como la codificación médica y reducir la carga administrativa hasta en un 70%, permitiendo que el personal médico dedique más tiempo a la atención directa del paciente. La infraestructura de conectividad, como las redes 5G y Wi-Fi 7, es fundamental para habilitar estas innovaciones, facilitando la telemedicina en tiempo real y el intercambio seguro de grandes volúmenes de datos. Sin embargo, esta creciente interconexión plantea desafíos significativos en ciberseguridad, especialmente en la protección de redes de Tecnología Operacional (OT) que incluyen equipos médicos críticos como máquinas de rayos X y resonancias magnéticas. William Franco, de Liberty Networks, subraya la necesidad de “blindar estos elementos para garantizar que permanezcan disponibles y funcionales”. A pesar de los retos, la tendencia es clara: la IA está impulsando la transición de un modelo de salud reactivo a uno predictivo y personalizado.