Los hallazgos demuestran que los neandertales, hace 400.000 años, ya dominaban esta tecnología crucial para la evolución.

El descubrimiento se centra en el hallazgo de restos de pedernal y pirita en los vestigios de una antigua hoguera. Esta combinación es clave, ya que sugiere que los neandertales no se limitaban a aprovechar fuegos de origen natural, como los causados por rayos, sino que poseían el conocimiento y la habilidad para crearlo de manera intencionada.

El método habría consistido en golpear el pedernal contra la pirita para generar chispas e iniciar la combustión.

Este avance representa un salto cognitivo y tecnológico significativo para los homínidos de la época. El dominio del fuego proporcionó ventajas evolutivas fundamentales: permitió cocinar los alimentos, lo que aumentaba su valor nutricional y facilitaba su digestión; ofreció una fuente de calor para sobrevivir en climas fríos; sirvió como protección contra depredadores nocturnos; y se convirtió en un punto de encuentro que pudo haber fomentado la socialización y el desarrollo de estructuras comunitarias más complejas. La investigación, localizada en el yacimiento de Barnham, atribuye esta capacidad a los neandertales, ofreciendo una nueva perspectiva sobre sus sofisticadas habilidades de supervivencia y su adaptación al entorno hace 400.000 años, una fecha que redefine la cronología de esta tecnología fundamental.