Estos eventos están directamente relacionados con la dinámica de gases y su ascenso a la superficie. Como resultado, se han producido numerosas emisiones de ceniza, con columnas que han alcanzado hasta 700 metros de altura, dispersándose hacia el noroccidente y provocando la emisión de alertas a la Aeronáutica Civil. La red de vigías ha reportado caída de ceniza y olor a azufre en localidades como Cristales, Pululó y Coconuco. Un desarrollo preocupante es la aparición de nuevos puntos de desgasificación en el flanco suroccidental del volcán, visibles desde la vereda Alto Anambío. Adicionalmente, los sensores satelitales han detectado valores importantes de dióxido de azufre (SO₂) dispersándose en un radio de hasta 300 km, junto con un aumento de la temperatura en la zona del cráter, posiblemente asociado a la emisión de gases calientes. El SGC reitera que el estado de alerta Naranja indica cambios importantes en los parámetros monitoreados y que cualquier disminución temporal de la actividad no implica un retorno a la estabilidad. Se requiere un período prolongado de tendencias estables para considerar bajar el nivel de alerta.