Además, optimiza procesos internos, como la documentación clínica, donde se ha demostrado una disminución del trabajo administrativo de hasta un 70 %. Juan Sebastián Salcedo, directivo de Bayer, afirmó que la IA debe ser vista como un “aliado estratégico”, citando el ejemplo de los copilotos de IA que registran la información de la cita, permitiendo al médico “dedicar más tiempo al paciente”. El poder de la IA radica en su capacidad para analizar el gran volumen de datos que genera el sector salud, pasando de un enfoque reactivo a uno predictivo. Por ejemplo, algunos modelos de IA han alcanzado una precisión del 93 % en la clasificación de enfermedades cardíacas. Este impulso tecnológico también se refleja en la investigación, como lo demuestra el programa ‘Mujeres Orquídeas’, donde la investigadora Carolina Rodríguez Echeverri destacó que su proyecto usa IA para “transformar la salud”. Pese a su potencial, la implementación enfrenta barreras como la interoperabilidad y calidad de los datos, la privacidad de la información y la alta inversión inicial.