Por esta razón, los físicos lo consideran un nuevo estado de la materia, capaz de combinar propiedades de sólidos y líquidos simultáneamente. Este exótico patrón ofrece ventajas biológicas significativas, como una mejor detección de la luz y el color, una distribución óptima de los fotorreceptores y una mayor eficiencia visual general. Más allá de la biología, el hallazgo tiene un potencial tecnológico considerable. La misma estructura de hiperuniformidad desordenada podría ser replicada para crear materiales avanzados capaces de manipular la luz, el sonido y la vibración con una precisión sin precedentes, lo que podría llevar al desarrollo de sensores ultrafinos, nuevas generaciones de pantallas y dispositivos ópticos avanzados.