Sus raras apariciones en la superficie han alimentado durante siglos leyendas de serpientes marinas y presagios de desastres naturales, pero la biología revela a una criatura fascinante adaptada a las profundidades extremas.
Este pez puede alcanzar hasta 11 metros de longitud y tiene un cuerpo plateado, sin escamas, que brilla gracias a una cubierta de guanina.
Su apariencia se completa con una cresta roja brillante y aletas pélvicas alargadas como remos.
Habita en la zona mesopelágica, hasta 1.000 metros de profundidad, por lo que verlo en la superficie es un evento excepcional. En la cultura japonesa, es conocido como *Ryugu no tsukai* (“el mensajero del palacio del dios dragón del mar”), y su avistamiento en aguas poco profundas o varado en la playa se asocia tradicionalmente con terremotos y tsunamis inminentes.
Aunque esta conexión ha sido objeto de debate, la ciencia ofrece una explicación más probable.
Los biólogos sugieren que estos peces emergen cuando están enfermos, muriendo o son arrastrados a la superficie por fuertes corrientes o tormentas.
Sin embargo, la posibilidad de que cambios sutiles en la corteza terrestre previos a un sismo puedan afectar a las criaturas de aguas profundas mantiene viva la leyenda. Más allá del folclore, el pez remo gigante es un recordatorio de cuánto queda por descubrir en las profundidades oceánicas, un mundo que todavía alberga “monstruos” reales que inspiran nuestros mitos más antiguos.






