Uno de los hallazgos clave es que los gatos europeos anteriores al 200 a.C.

estaban emparentados con el gato montés europeo (*Felis silvestris*) y no con los domésticos actuales. El ancestro del gato doméstico, el gato salvaje africano (*Felis lybica*), llegó a Europa alrededor del siglo I d.C.

gracias a las rutas comerciales fenicias, púnicas y, posteriormente, romanas.

El biólogo evolutivo Jonathan Losos afirmó que “el genoma completo cuenta otra historia”, desmintiendo categóricamente las migraciones felinas tempranas que sugerían estudios anteriores.

La investigación también aclara que los gatos domésticos llegaron a Asia oriental hace unos 1.400 años a través de la Ruta de la Seda.

Este estudio redefine la cronología del vínculo humano-felino, mostrando una domesticación menos lineal y más reciente.