Un exhaustivo estudio genético ha transformado la comprensión sobre el origen de los gatos domésticos, estableciendo que provienen del norte de África y no del Medio Oriente, como sostenía la teoría dominante durante décadas. La investigación, publicada en *Science*, revela que la expansión de estos felinos por el mundo fue un proceso más tardío y complejo de lo que se creía, impulsado por las antiguas redes comerciales. La hipótesis anterior señalaba que los gatos fueron domesticados por agricultores del Neolítico hace 10.000 años en el Creciente Fértil. Sin embargo, el nuevo análisis, dirigido por Claudio Ottoni, se basó en 87 genomas completos de gatos antiguos y modernos, una metodología mucho más robusta que los estudios previos limitados al ADN mitocondrial. “Los genomas completos ofrecen una resolución mucho mayor”, explicó Ottoni.
Uno de los hallazgos clave es que los gatos europeos anteriores al 200 a.C.
estaban emparentados con el gato montés europeo (*Felis silvestris*) y no con los domésticos actuales. El ancestro del gato doméstico, el gato salvaje africano (*Felis lybica*), llegó a Europa alrededor del siglo I d.C.
gracias a las rutas comerciales fenicias, púnicas y, posteriormente, romanas.
El biólogo evolutivo Jonathan Losos afirmó que “el genoma completo cuenta otra historia”, desmintiendo categóricamente las migraciones felinas tempranas que sugerían estudios anteriores.
La investigación también aclara que los gatos domésticos llegaron a Asia oriental hace unos 1.400 años a través de la Ruta de la Seda.
Este estudio redefine la cronología del vínculo humano-felino, mostrando una domesticación menos lineal y más reciente.