Esta combinación lo convierte en el único ser vivo conocido con una estructura corporal magnética, capaz de adherirse a imanes. Esta armadura no es una simple curiosidad; es una herramienta de supervivencia crucial que lo protege de los fluidos corrosivos y de los depredadores. El diseño de su blindaje ha captado el interés de ingenieros y científicos de materiales, quienes ven en su estructura una fuente de inspiración para crear nuevos blindajes y materiales resistentes al calor, la corrosión y los impactos. El caracol volcánico demuestra la increíble capacidad de la vida para prosperar en los lugares más inhóspitos, expandiendo nuestra comprensión de los límites biológicos en la Tierra y, potencialmente, en otros lugares del universo.