Durante una misión de aproximadamente 60 días en el Océano Austral, los investigadores utilizaron vehículos operados remotamente para explorar el fondo oceánico en zonas que permanecían ocultas bajo capas de hielo permanente. La expedición recolectó una "gran diversidad de organismos marinos", muchos de los cuales presentan anatomías inusuales y podrían ser especies nuevas para la ciencia. Entre los hallazgos más notables se encuentran los "cerdos marinos" (Protelpidia murrayi), un tipo de pepino de mar gelatinoso y sin ojos que habita a profundidades de hasta 900 metros; una especie de "mariposa de mar" (Clio pyramidata), un caracol acuático que parece volar en el agua; y una criatura similar a una "araña de mar" que puede alcanzar los 51 centímetros y está más emparentada con los cangrejos. Según la líder del estudio, la profesora Jan Strugnell, existe una alta probabilidad de que varios de estos organismos sean nuevos. El descubrimiento no solo amplía el catálogo de la biodiversidad del planeta, sino que también ofrece una oportunidad única para estudiar la adaptación biológica a entornos extremos de baja temperatura, alta presión y oscuridad total.
Los científicos realizarán ahora análisis genéticos y morfológicos para confirmar cuántas de las criaturas son especies nuevas y describir formalmente los hallazgos en publicaciones especializadas.






