Un ejemplo destacado es el tratamiento exitoso de un bebé que padecía una enfermedad hepática genética rara. Gracias a la terapia, se logró corregir el gen defectuoso, lo que resultó en una reducción significativa de su dependencia de medicamentos y una mejora notable en su calidad de vida. Este caso ilustra el cambio de paradigma que representan estas tecnologías: pasar de manejar los síntomas con tratamientos paliativos a ofrecer una posible cura definitiva.

Aunque estas innovaciones son actualmente costosas y se encuentran en etapas iniciales de aplicación clínica, suponen un avance real hacia la medicina personalizada. La capacidad de "corregir" genes abre la puerta a tratar un amplio espectro de enfermedades que antes se consideraban incurables, ofreciendo una nueva esperanza para millones de pacientes y sus familias en todo el mundo.

El progreso continuo en este campo promete hacer estas terapias más accesibles y seguras en el futuro.