El equipo de Liu ha demostrado su eficacia en células humanas para cuatro enfermedades distintas (Tay-Sachs, Batten, Niemann-Pick y síndrome de Hurler) y ha observado una mejora clara en ratones con el síndrome de Hurler.

Aunque su aplicación clínica aún requerirá años de investigación, PERT representa un salto cualitativo hacia una medicina genética más accesible y escalable.