Estos reptiles actuaban como depredadores ápice en su ecosistema, regulando otras especies.

Su desaparición sigue siendo un misterio, aunque se cree que cambios climáticos drásticos pudieron ser la causa.

El hallazgo no solo es raro, sino que también ayuda a los investigadores a reconstruir el comportamiento de estos antiguos cocodrilos, sus métodos de incubación y su interacción con el entorno. Además, refuerza la idea de que Australia albergó una diversidad reptiliana mucho mayor de lo que se pensaba. Los científicos están utilizando escaneo 3D y modelos digitales para obtener más detalles sobre los fósiles, lo que podría aportar información inédita sobre la evolución de los cocodrilos.