Este fenómeno se debe a que las áreas del cerebro responsables de la lógica y el lenguaje tienen una actividad reducida durante el sueño.
Según los expertos, estas cinco experiencias son: leer textos con claridad, ya que las letras suelen distorsionarse o cambiar; usar interfaces tecnológicas modernas como un teléfono inteligente de forma correcta; percibir olores y sabores, pues los sentidos químicos casi no se manifiestan; verse reflejado en un espejo de forma realista; y soñar con contenido literal de la vida moderna, aunque sí es común soñar con amenazas antiguas como caer o ser perseguido. La explicación radica en la neurociencia del sueño REM: durante esta fase, se activa principalmente el sistema límbico, responsable de las emociones y las imágenes visuales, mientras que la corteza prefrontal, encargada de la lógica y el control ejecutivo, se desactiva. Por esta razón, en los sueños predominan las imágenes emocionales y simbólicas en lugar de tareas analíticas o estructuradas.
Nuestro cerebro, simplemente, no está configurado para recrear estas experiencias de la misma forma que lo hace cuando estamos despiertos.





