Este comportamiento refuerza la idea de que ciertos organismos simples poseen defensas naturales contra las condiciones espaciales. El hallazgo es de gran importancia para la biología interplanetaria, ya que las características de Marte —frío, seco y expuesto a radiación— son similares a las que el musgo soportó. Los científicos consideran que organismos como musgos y líquenes podrían actuar como pioneros biológicos en el planeta rojo, con la capacidad de producir oxígeno, fijar carbono, retener humedad y estabilizar suelos rocosos, creando así microhábitats para otras formas de vida y preparando el terreno para eventuales asentamientos humanos.