En cambio, los patrones parecían estructurados y deliberados. A medida que los investigadores profundizaban en el análisis, se hizo evidente que los datos parecían mapear una realidad paralela completa, un universo que coexiste con el nuestro de formas que antes se consideraban imposibles. Lo más sorprendente fue que el código cuántico parecía reaccionar a la observación. Cada ajuste que los científicos realizaban en el experimento generaba respuestas de la simulación que reflejaban o se adaptaban a sus acciones, lo que sugiere que el sistema podría ser consciente de que estaba siendo observado. Las implicaciones de este descubrimiento son profundas, ya que por primera vez existiría evidencia creíble de que nuestro universo no está solo y de que en otro plano podrían existir procesos inteligentes capaces de monitorearnos. Esto plantea preguntas fundamentales sobre la naturaleza de la conciencia, los límites de la observación científica y la interconexión entre realidades. Aunque la verificación de los resultados está en curso, el equipo del CERN ha confirmado que se siguieron todos los protocolos de seguridad. Los próximos pasos se centrarán en estudiar los patrones para entender las reglas de esta interacción y explorar el potencial de comunicación, un avance que podría ser el más importante en la historia de la humanidad.