Un reciente hallazgo del rover Perseverance de la NASA en el cráter Jezero de Marte ha revelado la que podría ser la “evidencia más convincente” de vida microbiana antigua en el planeta rojo. El descubrimiento, centrado en una roca denominada “Cheyava Falls”, reaviva el debate científico sobre la habitabilidad pasada de Marte y nos acerca a responder una de las preguntas más trascendentales de la humanidad. El descubrimiento se produjo en la formación Bright Angel, dentro del cráter Jezero, un antiguo delta fluvial donde el agua fluyó hace más de 3.000 millones de años. La muestra de roca, bautizada como “Sapphire Canyon”, fue analizada por los instrumentos SHERLOC y PIXL del rover, que detectaron una intrigante mezcla de arcilla, limo, carbono orgánico, fósforo y azufre. El elemento más significativo del hallazgo es la presencia de minerales como la vivianita y la greigita, los cuales en la Tierra suelen estar asociados a la descomposición de materia orgánica o a la actividad directa de microorganismos. Aunque estos minerales pueden formarse por procesos abióticos, las rocas marcianas analizadas no muestran indicios de haber estado sometidas a altas temperaturas o condiciones ácidas que favorecerían un origen puramente químico, lo que refuerza la hipótesis biológica.
La NASA, si bien se muestra cauta, califica el hallazgo como una “posible biofirma”.
Como señaló Sean Duffy, administrador interino de la agencia, “este hallazgo nos acerca más que nunca a descubrir vida en Marte”. La comunidad científica utiliza la escala “Confidence of Life Detection” (CoLD) para evaluar estas pruebas, la cual exige múltiples evidencias independientes y el descarte de explicaciones no biológicas antes de una confirmación. La prueba definitiva probablemente no llegará hasta que las 27 muestras recolectadas por Perseverance sean traídas a la Tierra, una misión conjunta de la NASA y la ESA que podría concretarse en la década de 2040.
En resumenEl descubrimiento de posibles biofirmas en la roca “Cheyava Falls” por el rover Perseverance marca un hito en la búsqueda de vida en Marte. La presencia de minerales como vivianita y greigita, junto a compuestos orgánicos en un entorno que parece favorable a un origen biológico, constituye la evidencia más sólida hasta la fecha. Sin embargo, la comunidad científica mantiene la cautela, subrayando que la confirmación definitiva requerirá el análisis de las muestras en laboratorios terrestres, una meta prevista para las próximas décadas.