El ajuste tributario, parte del paquete de emergencia económica, impacta a productos de alto consumo como aguardiente, ron, whisky, brandy, vodka y vinos. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, explicó que la decisión responde a la necesidad de unificar tarifas, eliminar tratamientos preferenciales y fortalecer las finanzas públicas, además de tener un componente de salud pública al desincentivar el consumo de bebidas de alta graduación alcohólica. Los recursos adicionales obtenidos se destinarán principalmente a financiar el sistema de salud.
La cerveza fue excluida del aumento, según el Gobierno, por tener un “consumo social masivo y transversal” y una dinámica de mercado distinta.
Esta decisión ha generado preocupación en las regiones, ya que los impuestos a los licores son una fuente crucial de financiación para los departamentos.
El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, advirtió que la medida podría restar hasta 120.000 millones de pesos a su departamento. Asimismo, la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) manifestó su preocupación, advirtiendo que el nuevo esquema podría llevar la carga fiscal total del sector hasta un 90%, lo que podría afectar los precios y fomentar el contrabando.












