Según lo estipulado, el impuesto al consumo de cigarrillos se incrementa de manera sustancial, con cifras que indican que la carga por cajetilla podría pasar de 2.100 a 11.200 pesos. Juan Carlos Restrepo, director de Asuntos Corporativos de British America Tobacco, describió el efecto de la medida como “absolutamente nocivo”, afirmando que el impuesto “se multiplica por tres: es decir, se aumenta en un 300 %”. El empresario advirtió que este cambio tendrá un “impacto altísimo en el precio al consumidor”, lo que podría llevar el valor de una cajetilla a 20.000 pesos. La principal preocupación de la industria es que esta alza abrupta desplace el consumo hacia el producto ilegal. Restrepo sostuvo que, si bien el aumento de precios puede disminuir el consumo, “la gente que quiere seguir consumiendo el producto de todas formas lo busca más barato y lo encuentra en el contrabando”. El exministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, también advirtió que impuestos altos en tabaco y licores fomentarán el contrabando, perjudicando el recaudo estatal y fortaleciendo a los grupos de crimen organizado que controlan este negocio ilícito.