El Gobierno justifica la medida argumentando las altas utilidades del sector y una tasa efectiva de tributación comparativamente baja. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, explicó que el sector financiero ha gozado de una tarifa efectiva de tributación cercana al 19%, considerablemente menor a la de otros sectores, debido a diversas exenciones. Con el incremento de la sobretasa del 5% al 15%, se busca elevar esta tasa efectiva al 24%, logrando un recaudo adicional estimado en 1,2 billones de pesos.
La medida ha generado preocupación sobre la posibilidad de que los bancos trasladen este costo a los consumidores. Ante esto, el ministro Ávila emitió una advertencia directa al sistema financiero, recordando la existencia de un "pacto por el crédito" que establece límites a las tasas de interés. "El Gobierno será altamente vigilante con esto", enfatizó, y calificó como una "amenaza recurrente" el argumento de que mayores impuestos se traducen inevitablemente en tasas más altas para los clientes. Sostuvo que el esfuerzo tributario exigido no representa ni el 10% de las ganancias recientes del sector, por lo que las entidades deben asumirlo sin afectar a los usuarios. El presidente Petro también defendió la medida, señalando que los bancos han recibido "muchísimo dinero gracias a la tasa de interés real creciente del Banco de la República".










