La medida afecta a vehículos de alta gama, motocicletas de alto cilindraje, yates, barcos, helicópteros y aeronaves, como parte de la estrategia de progresividad fiscal del nuevo paquete tributario. Esta decisión se alinea con la narrativa del Ejecutivo de concentrar el esfuerzo fiscal en los sectores con mayor capacidad de pago y en consumos no esenciales.

La medida grava productos específicos que, por su alto valor, están asociados a un poder adquisitivo elevado.

Por ejemplo, en el caso de los vehículos, el incremento aplicará para aquellos cuyo valor supere los 30 mil dólares. El aumento de tres puntos porcentuales en este impuesto busca generar un recaudo adicional para el Estado, al tiempo que envía un mensaje político sobre la distribución de la carga tributaria. Aunque su impacto en el recaudo total puede ser menor en comparación con otros impuestos del paquete, como el de patrimonio o la sobretasa financiera, refuerza la coherencia del discurso gubernamental sobre la equidad fiscal y la necesidad de que los sectores más favorecidos contribuyan en mayor medida a la financiación de los servicios públicos y programas sociales.