El Gobierno decretó un aumento en la sobretasa al impuesto de renta para las entidades financieras, que pasará del 5 % al 15 %. Esta medida eleva la tarifa nominal total al 50 % para 2026, con el objetivo de que el sector, que ha registrado altas utilidades, contribuya de manera más significativa al recaudo fiscal. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, justificó la decisión argumentando que el sector financiero goza de una tarifa efectiva de tributación baja, cercana al 19 %, debido a diversas exenciones, a pesar de haber registrado "niveles de utilidad y de beneficios significativos".
Con el incremento, se espera elevar su tarifa efectiva al 24 % y recaudar aproximadamente $1,2 billones adicionales en 2026.
La medida ha generado preocupación sobre la posibilidad de que los bancos trasladen este costo a los consumidores.
Ante esto, el ministro Ávila emitió una advertencia directa, afirmando que el Gobierno será "altamente vigilante" para evitar que las entidades financieras suban las tasas de interés. Calificó esta posibilidad como una "amenaza recurrente" y recordó que existe un pacto por el crédito que establece límites a las tasas, subrayando que el esfuerzo tributario exigido no representa ni el 10 % de las ganancias recientes del sector.
En resumenAl triplicar la sobretasa de renta a los bancos, el Gobierno busca capturar una mayor porción de las utilidades del sector financiero para atender las necesidades fiscales del país. La medida está acompañada de una firme advertencia para que no se traslade el costo a los usuarios, lo que establece un punto de tensión entre el Ejecutivo y la industria bancaria.