Dentro del paquete de medidas tributarias de la emergencia económica, el Gobierno ha puesto en la mira al sector financiero, proponiendo una nueva sobretasa de diez puntos adicionales al impuesto de renta. La iniciativa ha provocado un rechazo contundente de Asobancaria, el gremio que representa a los bancos, que advierte sobre severas consecuencias para el acceso al crédito y el crecimiento económico del país. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, justificó la medida argumentando que el sector financiero ha registrado “utilidades muy significativas” y, por lo tanto, “debe hacer un esfuerzo de tributación para contribuir a las necesidades fiscales del país”. La propuesta sumaría diez puntos a la sobretasa ya existente de cinco puntos, elevando considerablemente la carga tributaria para estas entidades.
Con esta decisión, el Gobierno espera recaudar un poco más de 4 billones de pesos.
La respuesta del sector no se hizo esperar.
Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, calificó el decreto de emergencia como carente de “fundamentos tanto jurídicos como técnicos” y lanzó una dura advertencia sobre el impacto de la sobretasa: “la mitad de la actividad bancaria de este país quedaría en manos del Estado”.
Malagón aseguró que la medida desestimula y restringe el crédito para familias que buscan vivienda, empresarios que quieren expandir su producción y estudiantes que necesitan financiar su educación.
En su opinión, este tipo de decisiones “terminan en últimas desplazando el sector privado en favor del sector público, comprometiendo el crecimiento de largo plazo de la economía colombiana”.