La iniciativa busca una mayor progresividad tributaria y recaudar una porción significativa del déficit fiscal, aplicando tarifas que podrían llegar hasta el 5 % para los patrimonios más altos. El presidente Gustavo Petro ha enmarcado esta medida como un impuesto para “los más ricos de los ricos”, asegurando que no afectará a la clase media.
Según lo detallado por el ministro de Hacienda, Germán Ávila, el nuevo esquema establece una estructura escalonada: los patrimonios entre 3.600 y 6.000 millones de pesos pagarían una tarifa del 1 %; entre 6.000 y 12.000 millones, el 2 %; entre 12.000 y 100.000 millones, el 3 %; y los superiores a 100.000 millones asumirían una tarifa del 5 %. Estas cifras representan un incremento sustancial frente a las tarifas vigentes, que oscilan entre el 0,5 % y el 1,5 %. El presidente adelantó que esta medida, dirigida al 0,6 % de las familias colombianas, permitiría recaudar 1,7 billones de pesos. Además, borradores de decreto que han circulado sugieren que el impuesto al patrimonio podría extenderse por primera vez a las personas jurídicas (empresas), lo que ha generado preocupación en el sector productivo por su posible impacto negativo en la inversión y la competitividad.
La propuesta mantendría exentos los patrimonios inferiores a 2.000 o 3.600 millones de pesos, dependiendo de la versión final del decreto, buscando proteger a los contribuyentes de menor riqueza dentro del universo gravado.










