Este cambio, aunque técnico, tiene un impacto directo y generalizado sobre los contribuyentes.

Afecta, por ejemplo, los umbrales que determinan si una persona natural está obligada a presentar la declaración de renta.

Igualmente, modifica la base gravable a partir de la cual se causa el impuesto al patrimonio. Otras áreas impactadas incluyen las cuantías mínimas para la aplicación de retenciones en la fuente, el valor de las sanciones impuestas por la DIAN y los límites a los beneficios y exenciones tributarias. La DIAN confirmará el valor definitivo mediante una resolución que se publica usualmente a finales de cada año, pero la proyección indica una recalibración de todo el sistema tributario acorde con el costo de vida.