Sin embargo, estos cambios no han sido suficientes para asegurar su aprobación.

Las comisiones económicas conjuntas, encargadas del primer debate, se han visto divididas, con al menos tres ponencias pidiendo el archivo del proyecto frente a una ponencia positiva que cuenta con un respaldo minoritario.

La oposición argumenta que la reforma afecta a la clase media y a sectores clave de la economía, mientras que el Gobierno insiste en que su enfoque es progresivo. La falta de quórum ha obligado a suspender las sesiones en repetidas ocasiones, lo que el oficialismo interpreta como una maniobra para ganar tiempo y negociar apoyos, mientras que la oposición lo ve como una muestra de la debilidad del proyecto. El ministro del Interior, Armando Benedetti, ha estado activo en las negociaciones, pero el futuro de la ley sigue siendo incierto, dependiendo de la capacidad del Gobierno para consolidar una mayoría en las cuatro comisiones económicas, donde se requiere un voto unánime para que el proyecto avance a las plenarias.