Esta medida ha generado debate, ya que podría encarecer significativamente estos automóviles, considerados un paso intermedio en la transición hacia una movilidad más limpia.

La discusión sobre en qué casos específicos se aplicaría el IVA del 19 % ha sido uno de los temas persistentes en las reuniones entre el Ministerio de Hacienda y los ponentes en el Congreso. Varios artículos señalan que este es uno de los gravámenes que el Ejecutivo ha decidido conservar para sostener la meta de recaudo de $16,3 billones, junto con los impuestos a juegos de suerte y azar y a bebidas alcohólicas. La propuesta contrasta con los incentivos que la misma reforma plantea para las energías renovables, generando cuestionamientos sobre la coherencia de la política fiscal en materia de transición energética. Mientras que por un lado se busca estimular la inversión en fuentes limpias, por otro se encarece una tecnología que ha sido clave para reducir las emisiones en el sector transporte. El mantenimiento de este impuesto sugiere que las necesidades de recaudo fiscal a corto plazo están primando sobre los incentivos para la adopción de tecnologías de menor impacto ambiental en el parque automotor.