La reforma tributaria ajustó su propuesta de gravar las importaciones de bajo valor, estableciendo un umbral para eximir de impuestos a las compras más pequeñas. Tras una fuerte oposición, la ponencia modificada establece que solo las compras por tráfico postal y envíos rápidos que superen los 50 dólares pagarán impuestos, a diferencia de la idea inicial que pretendía gravar todas las transacciones. Esta medida, conocida popularmente como el impuesto a las compras en plataformas como Shein, Temu o AliExpress, fue duramente criticada por su impacto en la clase media y en las familias de menores ingresos. La representante Katherine Miranda, en su ponencia de archivo, argumentó que el Gobierno pretendía “ponerle impuestos a compras [...] que millones de familias usan para comprar ropa, útiles escolares y productos básicos para sus hijos a precios asequibles”. La modificación representa un alivio para los consumidores de comercio electrónico, aunque la industria nacional ha defendido la necesidad de igualar las condiciones tributarias frente a los productos importados.
El cambio también implica una reducción en el recaudo esperado por este concepto.
La decisión de fijar un umbral (los artículos mencionan tanto 50 como 100 dólares, pero la ponencia de `c04fa77f-01d7-4f3d-a34b-27d12591f9da` especifica 50 dólares) refleja un intento del Gobierno por equilibrar la necesidad de recaudo con la protección del poder adquisitivo de los ciudadanos que recurren al comercio electrónico internacional.
En resumenEl Gobierno cedió a la presión política y social, modificando el impuesto a las compras virtuales para que solo aplique a envíos con un valor superior a 50 dólares. La medida busca proteger el bolsillo de los consumidores que utilizan plataformas internacionales, aunque reduce el potencial de recaudo de la reforma.