Este panorama de ingresos por debajo de lo esperado se combina con un gasto primario que, a septiembre, fue 0,9 puntos porcentuales del PIB superior al de 2024. El descuadre se atribuye principalmente a un menor recaudo en impuestos clave como el de renta y el IVA. Esta situación fiscal apremiante es el principal argumento del Gobierno para defender la necesidad de su reforma tributaria, ya que sin esos nuevos ingresos, el presupuesto de 2026 quedaría desfinanciado.