Ante el previsible archivo de la Ley de Financiamiento de 16,3 billones de pesos, ha ganado tracción un proyecto alternativo que cursa silenciosamente en el Congreso. Se trata de una iniciativa impulsada por el representante liberal Álvaro Monedero, que busca recaudar entre 6 y 7 billones de pesos y que ya fue aprobada en primer debate en la Comisión Tercera de la Cámara. Este proyecto, visto por muchos como un “Plan B”, incluye medidas como la reducción del impoconsumo para restaurantes y ajustes en el IVA a importaciones de bajo valor. Por otro lado, desde la oposición se ha planteado una solución radicalmente distinta: un recorte del gasto público.
El senador Mauricio Gómez Amín sugirió que el Gobierno podría ajustar gastos innecesarios por hasta “30 billones de pesos”, lo que equivaldría a “dos tributarias en una”. Esta idea de austeridad, inspirada en planes de ajuste fiscal anteriores, cuenta con el respaldo de sectores que consideran inviable aprobar nuevos impuestos. Adicionalmente, la representante Olga Lucía Velásquez propuso un proyecto de ley de reactivación económica centrado en otorgar beneficios a contribuyentes morosos como mecanismo para aumentar el recaudo sin crear nuevas cargas fiscales.
Estas alternativas reflejan la profunda división sobre cómo abordar el desbalance fiscal del país.










